
Las campañas de comunicación social tienen como objetivo informar, sensibilizar o movilizar a la población en torno a una cuestión de interés colectivo. Pueden abordar temas muy diferentes, como la salud, el medioambiente, la igualdad, la seguridad vial, la educación o la lucha contra determinadas problemáticas sociales.
A diferencia de la comunicación comercial o corporativa, en este tipo de iniciativas el mensaje ocupa un lugar especialmente importante. Además de conseguir visibilidad, también se trata de que las personas comprendan una realidad, reflexionen sobre ella y, en algunos casos, cambien determinados comportamientos.
Al analizar diferentes ejemplos de campañas de este tipo, podemos encontrar estrategias muy distintas. Sin embargo, existen algunos elementos comunes que ayudan a que el mensaje sea más efectivo.
Lenguaje claro, humano y cercano
En este tipo de campañas, los mensajes demasiado técnicos o institucionales pueden dificultar la conexión con el público. Se debe utilizar un lenguaje sencillo y cercano, que ayude a explicar cuestiones complejas y hacerlas comprensibles para un mayor número de personas.
Esto no significa simplificar el problema, se trata de encontrar la manera de trasladarlo sin crear barreras. Además, el tono debe adaptarse tanto al tema como al público al que se dirige la campaña ya que no es lo mismo hablar, por ejemplo, sobre prevención entre adolescentes que dirigirse a familias o a personas mayores.
Apelar a las emociones sin caer en el exceso
Las historias personales, los testimonios y las situaciones cotidianas ayudan a poner rostro a determinados problemas sociales, lo que puede ser una buena herramienta para captar la atención y favorecer que el mensaje impacte.
Sin embargo, debe utilizarse con responsabilidad. Generar miedo, culpa o dramatizar en exceso puede provocar rechazo y terminar alejando al público de la causa que se quiere visibilizar.
Escolher os canais certos
No existe un canal válido para todas las campañas. Las redes sociales permiten alcanzar a públicos amplios y generar conversación, mientras que los medios de comunicación aportan visibilidad y ayudan a contextualizar determinadas problemáticas.
A estos canales pueden sumarse publicidad exterior, acciones en espacios públicos, vídeos, eventos, colaboraciones con creadores de contenido o materiales informativos, entre otros. Lo fundamental está en saber dónde se encuentra el público objetivo y adaptar el mensaje a cada formato.
Mantener un mensaje coherente
Aunque una campaña esté presente en distintos canales, debe conservar una identidad y un mensaje reconocibles en todos ellos. El lenguaje, las imágenes y las ideas principales tienen que formar parte de una misma estrategia para evitar incongruencias.
Por ello, detrás de cualquier campaña de comunicación social se debe contar con una estrategia bien definida. Las agencias de comunicación podemos ayudar a identificar los públicos, construir mensajes comprensibles, seleccionar los canales más adecuados y coordinar las diferentes acciones. Una buena planificación permite que una causa relevante consiga llegar a las personas, conectar y generar conversación.


