
Cuando creamos una estrategia de comunicación corporativa, dedicamos mucho tiempo a elegir las palabras adecuadas. Revisamos titulares, afinamos mensajes clave y pensamos cómo explicar una idea para que llegue de forma clara a periodistas, clientes o empleados.
Sin embargo, cuando llega el momento de comunicar ese mensaje en voz alta, entra en juego otro factor muy importante: la comunicación paraverbal.
El tono, el ritmo, el volumen o incluso los silencios pueden cambiar por completo la percepción de las mismas palabras. Cómo se dice algo puede ser tanto o más importante que lo que se dice.
Para empezar, ¿qué es la comunicación paraverbal?
La comunicación paraverbal engloba todos aquellos elementos de la voz que acompañan al lenguaje verbal. No se refiere a las palabras ni a los gestos, que formarían parte de la comunicación verbal y no verbal, respectivamente, sino a la manera en la que utilizamos la voz.
Entre sus principales elementos encontramos:
- El tono de voz, que puede transmitir seguridad, cercanía, entusiasmo o preocupación.
- El ritmo, que influye en cómo se sigue y comprende un discurso.
- El volumen, fundamental para proyectar confianza sin resultar agresivo.
- Las pausas, que permiten enfatizar determinadas ideas y dar tiempo para asimilarlas.
- La entonación, que aporta intención y evita que un discurso resulte plano o artificial.
Una misma frase puede generar confianza, indiferencia o incluso rechazo dependiendo de estos factores.
¿Por qué importa en comunicación corporativa?
Una entrevista en televisión, una conversación con un periodista, una presentación de resultados o la intervención de un CEO en un evento son situaciones en las que el mensaje escrito es solo una parte de la comunicación.
Imaginemos a un portavoz anunciando unos buenos resultados empresariales con un tono excesivamente bajo, un ritmo acelerado y sin apenas variaciones en la voz. Los datos siguen siendo positivos, pero probablemente su intervención transmitirá menos seguridad y entusiasmo de los que la compañía pretende proyectar.
También ocurre lo contrario. Una buena comunicación paraverbal puede hacer que un mensaje complejo resulte más cercano, ayudar a transmitir calma durante una situación de crisis o conseguir que una presentación corporativa conecte mejor con su público.
Esto adquiere todavía más importancia en este momento en el que las compañías buscan humanizar su comunicación. Las audiencias esperan personas capaces de explicar un discurso corporativo de manera natural y creíble.
El papel de las agencias de comunicación
Las agencias de comunicación podemos trabajar la comunicación paraverbal como parte de la preparación de los portavoces. No consiste solo en entregar un documento con mensajes clave y posibles preguntas, también es importante practicar cómo trasladarlos.
Los media trainings, las simulaciones de entrevistas o los ensayos previos a una presentación permiten detectar aspectos que muchas veces pasan desapercibidos. Hablar demasiado rápido por nervios, utilizar un tono monótono, no dejar pausas o elevar excesivamente la voz son hábitos que pueden corregirse con preparación.
Además, cada situación requiere una forma distinta de comunicar. Una entrevista sobre innovación no demanda el mismo tono que una comparecencia durante una crisis reputacional. La agencia puede ayudar al portavoz a adaptar su manera de expresarse al contexto, al canal y al público sin perder naturalidad.
La comunicación corporativa más eficaz, además de encontrar los mensajes adecuados, consiste en conseguir que esos mensajes resulten creíbles y humanos cuando llegan a su destinatario.
Trabajar la comunicación paraverbal permite alinear las palabras con la intención que existe detrás de ellas. Actualmente, la confianza y la autenticidad tienen cada vez más peso en la reputación de las organizaciones y cuidar cómo suena un mensaje puede ser tan importante como decidir qué queremos decir.


